Es común que a lo largo de nuestros 28 días de ciclo menstrual, tengamos cambios de humor, tendencia al llanto e irritabilidad. Una nunca sabe, seguro les ha pasado o han observado a las mujeres de su vida estar aparentemente apacibles o relajadas, concentradas en las actividades diarias cuando un hecho se presenta que en un estado emocional ‘normal’ pudiéramos calificar de X o de grave pero que tiene un remedio. Más, sin causa alguna lo interpretamos como una megahecatombe, y se arma. Ya sea a través de un enojo bárbaro, iracundo o una respuesta de fuerte tristeza, lágrima, moco y demás. Sabemos que eso es má común unos unos días antes y/o durante el sangrado menstrual. Aunque, claro en algunas mujeres es más contundente que en otras.

Científicos de la Universidad de Cornell, tomaron imágenes cerebrales de varias mujeres antes, durante y tras la menstruación y revelaron que su córtex frontal, asociado con el control de las emociones, presentaba mayor o menor actividad según el momento del ciclo, para paliar estos ‘síntomas’. En el estudio, publicado por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, la neuróloga Xenia Protopopescu y sus colegas concluyeron que los cambios de actividad del córtex de las mujeres está asociado a la variación de la concentración de hormonas en las diferentes fases del ciclo.  Obviamente a mayor cantidades, mayor proclividad a la tristeza, melancolía, ira, irritabilidad, etc. Y sí, no negaremos que hay días que ni una se aguanta a sí misma. ¿No lo odian? Yo me he descubierto berreando como Magdalena en el Calvario viendo ET o National Geographic. Ni cómo olvidarme de aquella vez que en la tintorería casi mando traer a la PFP porque le faltaban ‘piedritas’ a una tira de bisutería de un vestido. No volví, seguro pusieron un letrero en la puerta con mi foto de ‘Esta mujer es peligrosa. Si te la topas, llama al Instituto Nacional de Psiquiatría’.

Lo cierto es que al cabo de unos minutos, cuando nos da el bajón hormonal, vemos la situación desde otra óptica y queremos meternos debajo de la tierra por el osazo cometido. Ahora, hay muchos mitos con respecto a esto y el uso de anticonceptivos hormonales, díganse píldoras, praches, etc.  que entran a torrente sanguíneo. Éstas están microdosificadas, por ello se toman a diario y el olvido de más de una compromete su efectividad, porque se va administrando, digamos, de ‘a poquito’. De ese modo, no alteran los niveles hormonales más allá de lo normal, es decir si andas neuras o triste (ojo, depresión no es igual a melancolía. La depresión es como tal un trastorno y muchos dicen con toda simplicidad ‘estoy deprimid@’), se debe a la actividad hormonal natural, no se magnifica por utilizar un anticonceptivo.

Pero pueden prevenirlos o atacarlos con ciertos alimentos. Es estado nutricional afecta directamente el funcionamiento hormonal, estar desnutrida o con sobre peso hará más fuertes los efectos hormonales. Y que quede claro que el peso no significa desnutrición, hay mujeres con un peso que promedio, o sea no estás esqueléticas y se hacen un perfil o una prueba de sangre y sale que están a dos de la anemia porque se alimentan muy mal.

Entonces, si saben que esos mentados bajones hormonales nos van a atacar, éntrenle a los vegetales de hojas verdes, entre más oscuras, mejor (espinaca, acelga), coman grasas naturales como aceite de oliva, de aguacate, las nueces y relacionadas (estas son básicas), eviten los irritantes como cafeína, chocolate, refresco de cola, tragos, edulcorantes. Hacer ejercicio balancea los niveles hormonales y grueso, así que al menos un poco de cardio.

Por otro lado, en la fase premenstrual, el incremento de la hormona progesterona nos induce a comer más, y a consumir alimentos dulces, por la caída del nivel de azúcar en la sangre. No se dejen engañar, si les da hambre, coman pasas o fruta, eso ayudará a evitar el bajón y la hecatombe emocional.

 

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