Sí, seguimos llenos de mitos. Y uno de los muy comunes enuncia “Si una mujer tiene sexo, le crecen las caderas”. O dicho más simple: caderas anchas = a ‘ya le dieron’.

Y ahí tenemos a millones de adolescentes que ya comenzaron a tener vida sexual midiéndose el trasero con la cinta métrica y aterradas si su cadera comienza a crecer porque creen que no son unos kilos de más o sencilla genética expresándose, sino muestra clara que ya no son vírgenes; y -por lo tanto- que sus padres y sociedad la podrán descubrir. Falso y más que falso.

Las caderas no crecen porque se tengan relaciones sexuales, tampoco crecen los senos, tampoco aumenta el flujo vaginal. Y esto último lo menciono porque tuve una amiga a la que su madre, de manera literal le revisaba los calzones cuando se los quitaba y si veía que había un manchón blanquecino más notorio, la acusaba de promiscua, porque según la limitada educación sexual de la señora, era evidencia de excitación. Y bueno, la abundancia en el flujo depende del ciclo menstrual, no siempre es igual de ligero o mucoso; está sujeto a las hormonas. Y, evidentemente es más copioso cuando nos excitamos y orgasmamos, pero que el puente del panty se manche es común porque de manera natural, necesaria, la vagina y la vulva se mantienen lubricadas. Cuando ovulamos, ese flujo es más espeso.

El crecimiento de caderas, nalgas, senos está predeterminado genéticamente y se sujeta claro, a la alimentación. Obvio, si te empacas quince tamales (el comer de más -por cierto- se relaciona con la sensación de bienestar de estar enamorado), subirás de peso pero no porque te hayan (amo esta palabras) desflorado.

En ningún caso la pelvis se abre. Los huesos de la cadera tienen el potencial para abrirse por ejemplo para permitir que una mujer dé a luz, y como parte del crecimiento o sea, como un caracter sexual secundario en el desarrollo físico. Así como crece el vello púbico y los senos, en ocasiones las caderas también aumentan dando una forma más curvilínea que en la infancia. Pero, repito, está determinado por la raza y la genética. Nunca por tener relaciones sexuales.

Así que por favor, vuelvan a la clase de anatomía y no compren mitos urbanos que sólo siguen alimentando nuestras creencias limitantes respecto al cuerpo.

 

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