Bueno que la crisis a todos aguza la inteligencia. En muchas ocasiones en favor de las fantasías ajenas y las muchas expresiones sexuales del vasto y respetable universo sexual . Los misofílicos están hallando todo un mercado que les evita la pena de andarse robando las prendas íntimas usadas en lavanderías, tendederos y hasta en los cestos de ropa sucia de amigos que visitan.

Ésta expresión de la sexualidad o expresión comportamental de la sexualidad consiste en la excitación a través de manipular pero sobre todo oler los humores, sudores y demás fluidos que quedan impregnados en la ropa y lencería. Ésta, como expresión comportamental, no implican riesgo a la integridad de uno mismo u otros, sino como conductoras de excitación y fantaseo. Bueno, vamos, podríamos hablar de ‘víctimas’ en  el momento en que el gozoso se ponga a robarles los calzones a otras (miren que unos salen re caros), o bien, que para su pareja sea algo incómodo, le parezca complejo de entender. Y por supuesto, como ya hemos hablado otras veces en cuanto a las expresiones comportamentales eróticas exclusivas, cuando se busque con tal frecuencia, se esté supeditado a ello, se dependa, que afecte otras áreas de vida. Tal cual una adicción.

En fin, volviendo a éstos amantes de los olores ajenos, pues mamá Internet nuevamente se pone al servicio. En países como Japón, ya es todo un negocio, incluso no sólo virtual. Las Buruseras son tiendas donde las chavalas pueden ir a vender su ropa interior sucia, y mientras más, mejor para que los mismísimos caballeros o claro, damas que requieren de sus olores para excitarse, acudan a comprarlas. Por otro lado, las namaseras (nama quiere decir fresco), son otra vertiente pero en ésta las chicas están ahí, de manera presencial y el cliente elige y acto seguido ante sus ojos se quitan la ropa para que él se las lleve bien metidas en una bolsa ziploc para que no se le escape la esencia en el camino a casa. Hay chones, tangas y demás rondando de los 5000 a los 10, 000 yens, lo que nos da, al tipo de cambio del día de hoy, entre 500 a 1700 pesos.Y el precio casi siempre radica en la cantidad de días que la usuaria lo trajo puesto. Y pueden incluir la foto de la misma, digo por aquello de las imágenes mentales.

Y claro, aunque en México no tenemos esos establecimientos clandestinos al menos no de modo muy conocido, hay quien se anuncia en la red. 

Y aunque éste post lo publiqué en 2012, ahora, decidí repostearlo por el interés que se ha generado al respecto de ésta expresión comportamental recientemente. Todo debido a la famosísima serie Orange is the new black (la cual amo, btw) y que lanzó tantas dudas entre su audiencia cuando surgió el negocio de los panties usados que creó Piper. Si no la han visto, espero no habérselas spoileado demasiado.

 Resulta interesante, ¿no creen? 

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