Unir los labios y acariciar nuestras lenguas posee significados mucho más complejos de los que nuestra saliva sospecha. Depura tu técnica y disfruta como nunca besar y catapultarte hacia elevadas temperaturas.

French kisser al ataque.

1. Acerca tu boca poco a poco a la de él y desliza lentamente la parte interna de tu labio inferior.

2. Comienza a jugar con ambos labios como lo hiciste sobre el bombón y ve aumentando la velocidad. También combina distintas aperturas.

3. Une tu lengua con la suya, dando lentos giros y masajeando.

4. Extiende los besos todo lo que gustes, no pienses ni mecanices. Se trata de sentir.

5. Déjense llevar y aumenten la intensidad, toooodo lo que deseen. Estrategia absoluta de foreplay.
*No abuses de la saliva ni seas demasiado ‘lenguoso’, la lengua debe ser sutil, acariciar; entrar y salir como si no quisiera ser vista.

Sutiles pero profundos
Toca sus labios con los tuyos, manténlos unidos por unos momentos. Sepáralos con tanta lentitud que pareciera que estuvieran unidos con pegamento extra fuerte.

Sal de su boca
Comenzar en los labios es una idea maravillosa. Pero la cosa se pone extra hot, cuando esa boca comienza a viajar hacia el cuello o las orejas. Y, claro, mucho más allá:

• Caminito en el abdomen: comienza en su clavícula y ve bajando hacia el pubis. Dejando pequeños besos ventosos –como si recogieras o sorbieras gotas de agua por toda la línea divisoria de su torso y succionando ligeramente con la parte interna de los labios.

• Desliza tu lengua por sus ingles partiendo de los huesos hacia los muslos. Besos suaves y ligerísimos mordiscos también ayudan a ponerlo a todo.

• Besa la yema de los dedos de sus manos y succiona un poco. Puedes permitir que alguno de sus pulgares entre por completo a tu boca y succionar girando tu lengua. Ya sabes que lo aman porque los transfiere a la idea del sexo oral.

Disfruta

 

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