Muchos se preguntan si en realidad es posible autofelarse. Es decir, que un hombre se provea sexo oral a sí mismo. Alfred Kinsey realizó estudios en 1948 donde descubrió que la autofelación es un modo de masturbación común entre los macacos, mandriles, chimpancés y está muy extendido entre los mamíferos de otros grupos. Pero para la gran mayoría de los humanos es casi imposible.

Kinsey entrevistó a muchos hombres que habían hecho actos dignos del ‘Circo del Sol’ para doblarse y llegar hasta ahí y sólo dos o tres entre mil admitieron que fueron capaces de felarse. Más por capacidad de doblar su cuerpo que por el largo de su pene.

Afirma que la forma más sencilla es la de tumbarse de espaldas y pasar las piernas por encima de la cabeza. Gary Griffin, en su libro  The Art of Auto-Fellatio, afirma que Kinsey subestimó el número ya que muchos más que dos entre mil son capaces.

Es una conducta que se ha documentado desde sociedades ancestrales. Por ejemplo, reportes del egiptólogo David Lorton aseveran que muchos textos antiguos se refieren al autofellatio dentro de la religión egipcia, y ciertas prácticas ritualísticas. Según Lorton, en el papiro Bremner Rhind-28, 20-24, en un documento llamado “Book of Overthrowing Apophis”,  hay un poema que narra cómo el dios del sol Ra creó al dios Shu y la diosa Tefnut fellándose a sí mismo y escupiendo su propio semen en el suelo.

Finalmente, sí, es posible pero tampoco muy común por cuestiones de capacidades físicas. El famoso Ron Jeremy, estrella porno, dio muestra de ello en uno de sus filmes.  De hecho precisamente el libro de Griffin (The Art of Auto-Fellatio. Oral Sex for One. Editorial Reviews), es una especie de guía. Ya los veo haciendo el malabar. Cuidado niños no se me vayan a desnucar. Digo yo, ¿para qué complicar tanto el sano momento del autoerotismo? ¿Lo intentarían?

 

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