Nos preguntaremos  porqué -en ocasiones- tras el momentaxo sexual, donde incluso hubo una fuerte conexión emocional, nuestros queridos hombres parecen desconectarse de tajo y percibir mucho más atractivo un capítulo de los Simpson, (repetición número 49) que continuar con los besos, las caricias o simplemente tenderse abrazados y cucharearnos hasta que el canto de la alondra surja. Como si casi ‘les picara’, necesitan cambiar la actividad. Y sin ánimo de generalizar, suele ser una queja femenina frecuente. Porque nunca falta la que se siente algo ‘usada’ o poco atendida en términos post coitales.

Todo tiene una explicación neurofisiológica. Casi simple. Explico. Durante la actividad sexual todos segregamos un gran coctel químico. Sustancias como la adrenalina, serotonina, testosterona, oxitocina, entre otras. Más, los hombres experimentan una mayor liberación de adrenalina y testosterona en periodos rápidos y cortos. Es por ello que su respuesta sexual es más pronta y breve; sus orgasmos duran en promedio siete segundos, en tanto  nuestro clímax tiene un lapso de entre 17 y 19 segundos y es más extensivo.

Ellos, una vez que orgasman o eyaculan, tienen un bajón –literal- de sustancias, en especial de dopamina y sienten necesidad de ‘cambiar la actividad’. Por ende, aunque 15 minutos atrás no había nada más atractivo en su cerebro que tener un encuentro , al suceder este bajón, su cuerpo no les pide más contacto.

Puede suceder después de uno  o varios coitos, pero una vez que se da, para ellos ‘acabó el show’. Por otro lado, la oxitocina, hormona que promueve el contacto y el apego, queda activa por mayor tiempo en las mujeres y por esa causa nos sentimos ansiosas por ser abrazadas o mantener las caricias aunque ya no sintamos deseos de tener un segundo (o tercer) round. Sólo el 5% de los hombres gustan quedarse acurrucados en brazos de su mujer tras el sexo. No es personal, es hormonal.

¿Opiniones? ¿Experiencias del bajón?

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