De acuerdo a una serie de estudios e investigaciones que recopiló Animal Planet, así como diversos machos de otras especies emiten olores cargados de mensajes químicos que le dejan claro al grupo quién es el macho alfa, los hombres igualmente obedecen a dicho proceso. La androsterona es el ‘ingrediente’ de esta tarea de caballeros. Por ejemplo en algunos animales como los lemures de Madagascar una de las armas más poderosas en el combate por la hembra consiste en emitir un fuerte hedor que contiene el mensaje químico de cuál es el más apto. Y este no sólo le pone un ‘estate quieto’ al resto de los machos -quienes respetan esa calidad- también funciona como atrayente para las hembras que ya pueden involucrarse en las artes del apareamiento.

Bueno, pues justamente explican que algo muy parecido sucede en los humanos.

La androsterona es una feromona producida por nosotros, que se genera durante la descomposición de los andrógenos y entre varias de sus funciones está despertar el interés sexual. Han descubierto que aquellos hombres que son reconocidos socialmente como ‘machos alfa’ es decir que tienen éxito con las damiselas, respetados por sus compiches, tienen seguidores, son líderes natos, entre otras ‘muestras’ de éxito social, producen mayor cantidad de androsterona. Suponen que igualmente esas sustancias que son detectadas por los demás de manera inconsciente (recuerden que las feromonas las percibimos a través del aparato vómeronasal) son las responsables de que tengan dicho éxito.

Por otro lado, un estudio llamado ‘Testosterone and dominance in men’ de Alan Booth del Departamento de Sociología de la Universidad Estatal de Pensilvania, encontró que la androsterona es mayormente producida por hombres con tendencia a dominar y a la agresividad. De hecho en un penal en Inglaterra se encontraron altos niveles de la sustancia en los reos con mayor incidencia en actos agresivos. Parece ser entonces, que de alguna manera funcionamos muy parecido a otros animales. Las féminas se sienten naturalmente atraídas por quienes tienen mayor tendencia a la dominación de su especie y los machos de manera natural ceden su respeto a los mismos. No sólo por cuestiones sociales aprendidas sino inconsciente y químicas.

El lugar de mayor emisión de androsterona está en la axilas. Por cierto, el desodorante y los antitranspirantes disfrazan o aminoran el poder de las mismas. Ya los veo a todos bien apestosos emitiendo su mensaje de poder.

Venga, a axilear con ganas.

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