Desde el momento en el que te excitas, cuando recibes una caricia que te conecta con el erotismo o percibes una imagen candente, tus neuronas decodifican y procesan información que le avisará a tu organismo que es momento de gozar. Tu sistema deberá responder a los estímulos y generar respuestas sensoriales, endocrinológicas, y más. Dichas células nerviosas trabajan con base en excitabilidad eléctrica; electricidad que necesita un conductor: el agua.  La hidratación es un poderoso factor de rendimiento sexual.

Según un estudio del Observatorio de Hidratación y Salud de España (OHS), si no consumes suficiente agua o no repones adecuadamente la que ha perdido tu cuerpo, afectarás diversos grados de rendimiento intelectual y neuronal. La capacidad para conectarnos con nuestro amante- requiere enfoque. En ocasiones lo complejo del acto sexual está en centrarte, porque tu cabeza sigue en el trabajo, la escuela o en tus cien mil pendientes. El estrés e incluso, la depresión y la irritabilidad, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Columbia, se exacerban cuando no hay una correcta sinapsis por la falta de agua y oxígeno. No hay peores asesinos de la pasión que éstos.

En términos de vida sexual, la deshidratación se traducirá en dificultades para:
•    Desear.  La correcta secreción de hormonas como la testosterona que te provee de deseo y enciende tu libido, se sostienen en una función que depende, entre varios factores, de suficiente oxígeno y agua.
•    Vasodilatar. El envío de sangre que ingurgita la vulva y erecta el clítoris y el pene (y los ‘despierta’) se verá mermado porque la hidratación es insustituible para la vasodilatación y la circulación.
•    Sentir. Tu capacidad para percibir estímulos a través de cualquiera de tus sentidos es gobernada por el cerebro, tus neuronas necesitan al conductor. Estás cundid@ de terminales nerviosas que dependen de este proceso.
•    Lubricar. Sabes lo doloroso que es recibir el embate de un pene ‘en seco’. Tus glándulas de Bartolino, situadas a cada lado de tu vestíbulo vaginal, se encargan de humedecer tus labios menores y vagina para ser penetrada; así como para poder ser masajeada en la vulva sin rozadura. La poca agua que hay en tu cuerpo se utilizará en funciones vitales y tus genitales estarán como el Sahara.
•    Besar y salivar. Boca seca, igual a mal aliento y besos poco acuosos. El beso es vital en la conexión con el erotismo y con la respuesta en la vulva. Si la boca está seca, la vagina también lo estará.
•    Orgasmar. El orgasmo es un reflejo motivado por los factores anteriores así como una adecuada estimulación de los genitales. El sexo es pura agua.

Miles de fibras musculares se ponen en acción cuando hacemos el amor. El sistema cardiovascular trabaja tanto como si trotaras por 30 minutos. El gasto calórico promedio es de 150 a 250 calorías. La energía que te permite ser una bomba del colchón, se obtiene de una molécula llamada ATP –que proviene de los alimentos- que al romperse forma moléculas de glucosa, fructosa y galactosa. La producción de ATP se ve comprometida si no existe suficiente oxígeno.

Finalmente, el sexo, visto como ejercicio físico, provoca calor corporal y el cuerpo para no sobrecalentarse, aumenta el flujo sanguíneo y transpira. Si estás deshidratad@, se envía la orden de disminuir el volumen sanguíneo y la tasa de transpiración, y se le exige de más al corazón. Toda la temperatura corporal aumenta y se afecta la resistencia física. El agua es un elemento de urgencia  para que puedas regular la temperatura de tu cuerpo, transportar oxígeno, formar músculos y tejidos; así como amortiguar las articulaciones. Cientos de éstos se activan en una postura sexual simple. En un beso utilizas 30 músculos faciales.

¡¡¡Hidrátate mijo@!!!! Eso evitará que a los cinco minutos de comenzado el round sexual, te tiemblen las piernas y te sientas cansad@ o te acalambres. Sobre todo, si bebiste alcohol, el cual ‘chupa’ el agua de tus células.  No se diga más, es momento de levantar esos vasos y ¡salud sexual!

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