Un hombre no es su pene; es mucho más. Es como si nosotras fuéramos valoradas como buenas amantes sólo con base en cómo luce la entrada de nuestra vagina. ¡Ya nos veo!, nuestra alma feminista sacaría la bazuca para hacer arder al que se atreva a vernos como simples pedazos de carne. Bien, pues vamos por equidad, así que tampoco despreciemos a un tipazo sólo porque los centímetros de su amigo (en grosor o en longitud) no lucen como los de un actor porno. Ya va, que siempre hay forma de disfrutar todo su potencial. Todos lo tienen.

Que dé donde tenga que dar
Todas nos hemos comido gustosas el mito de que un pene graaande, graaande es mejor. Para empezar, ¿qué es grande para ti? ¿Un tema de qué tan largo o grueso luce?, ¿o la sensación que provoca cuando te penetra?

Para nuestra fortuna, fisiológicamente no necesitamos más de cinco centímetros de longitud-pene, para tener una sensación agradable; porque la parte más inervada o sensible de nuestra vagina no mide más que eso. El resto casi no tiene terminales nerviosas. Y –aplausos-, que para hacernos sentir-sentir, está nuestra clítoris; mismo que no depende más que de una buena técnica de artes orales o manuales, o, de roces (o bueno, de un buen juguete; jaja). No más.

Pero, ya sé, el factor ojo-mente es latoso. No te lo discuto, ahí no hay mucho qué hacer, la talla de su pene en erección no puede cambiar ‘a la vista’. Es genético. Y ni se te ocurra –por piedad- mencionarle que se someta a algún tratamiento charlatán que puede terminar con su salud; deja tú sus erecciones. ¿Y una cirugía? ¿Cómo para qué? No le dará más de centímetro y medio extra; y podría afectar mucho el sostén del tronco. O sea, al erectarse va a ‘ver para abajo’; porque lo que hacen es una incisión en los ligamentos que unen al pene con la base para liberar un pedacito extra del tronco (¡auch!). Sólo se recomienda en casos extremos. En serio, es momento de ayudarles a soltar el falocentrismo. Su virilidad no está ahí.

Kama Sutra para ampliar a las sensaciones
Todo está en la percepción: la sensopercepción. En este caso, del tacto, al interior de tu vagina. Lo importante es que busques posturas que cierren el ángulo de penetración y que generen el mayor roce posible para sentir más el grosor y la distancia de penetración; o sea su longitud. Y con un par de trucos extras que te vamos a regalar en cada una, te lo vas a pasar bomba.

Eso sí, ¡cuidado!: este será tu ultra secreto kama Sutra. Él no tiene qué saber a qué se debe tu gsto por estas posiciones. Tú te vas a colocar felizmente en cada postura para ayudarte pero nunca le menciones, “Es que me pongo así para sentir un poco más porque como que tu cosita es medio pequeñina, baby”. Cero violencia, por favor.

1. Piernas cruzadas en sus hombros
Comienza debajo de él. Pídele que se hinque en la cama o de pie en junto al borde de ésta, y te ayude a elevar tus piernas hasta colocar tus talones cruzados sobre uno de sus hombros. Puedes instalar almohadas debajo de tu pelvis. Lo importante es que tus piernas no se separen. Verás que la sensación de profundidad es intensa.
*Ingrediente extra: haz contracciones pélvicas para ir fomentando tu sensibilidad interna.

Otra opción, esta imagen

2. Horizontales de frente
Ok, ya te cansaste un poco, ¿cierto? Baja tus piernas y colócate totalmente horizontal. Recuéstate por completo sin almohadas. Abre ligeramente una pierna para que él pueda penetrarte, y una vez hecho el asunto, junta tus muslos lo más que puedas. Él debe quedar igualmente recostado totalmente horizontal sobre ti.
Giren y ahora harán lo mismo, pero tú sobre él. Perfectamente empalmados. Lleva el movimiento deslizando tu cuerpo arriba y abajo. Como deslizándote por su cuerpo.
*Ingrediente extra: cuando estés encima de él enfoca la sensación hacia tu clítoris. Irás sintiendo qué tanto te puedes deslizar hacia arriba para que la base de su pene estimule perfectamente a Mr. Clit.

Otra opción:

3. Horizontales boca abajo
Lo mismo que la anterior, pero esta vez vas boca abajo. Verás que el roce se hace aún más evidente. Puede comenzar penetrándote estando tú en posición perruna, y una vez bien asegurada la entrada, irse recostando bien pegaditos hasta que estén totalmente ‘planchados’ en la cama. Une bien las piernas y que siga la fiesta.
*Ingrediente extra: Switchea y cruza las piernas, pegando una rodilla tras la corva de la otra. Pídele que haga un poco de espacio entre sus piernas y elévalas. O sea dobla las rodillas con las piernas cruzadas, como su estuvieras tomando el sol.

4. Hincada y cruzada
Pongámosle un poco más de acción. Le vas a pedir que se hinque con las rodillas un poco separadas. Te vas a colocar de espaldas a él, igualmente hincada, une tus piernas y de ser posible, crúzalas. Una vez que hayas puesto una pantorrilla sobre la otra, él debe hincarse justo detrás de ti dejando pasar tus pantorrillas entre sus muslos. Y ahora sí, deja caer tus pompis hacia atrás y que venga la penetración.
*Ingrediente extra: autoestimúlate o toma una de sus manos para que hagan ligera presión circular sobre tus labios mayores a la altura de tu clítoris. Si además la morfología del tuyo permite que salga ligeramente de los labios, mejor aún. Eso te acercará al orgasmo sí o sí.

5. La envoltura en T
De nuevo, recostados, pídele que se coloque de lado. Con tu cuerpo haz una T, respecto al suyo. O, sea colócate de manera perpendicular y acerca tu pelvis hasta lograr la penetración. Coloca una muslo sobre el otro para intensificar. O bien, dobla una rodilla, coloca la otra encima y envuélvela con la otra. Como si quisieras hacer un nudo con tus piernas: el tobillo de la pierna cuya rodilla está arriba, debe quedar debajo del otro tobillo.
*Ingrediente extra: Pídele que medio ruede hacia atrás para llevar la penetración, o sea que se lleve todo su cuerpo hacia atrás. Es una súper variante para darte la sensación de que su pene es más largo –o mejor dicho- sientes como si tardara más en salir y entrar por completo.

Mega tip para todas las posturas:
Eleva, muévete o desengarza las piernas de vez en cuando en cada postura para darte sensación de espacio, una vez que vuelvas a la envoltura original, la sentirás aún más intensa. Es como cuando metes las manos al agua caliente después de haberlas tenido en agua fría. Esa agua será sensorreceptivamente más caliente de lo que en realidad está. Lo mismo pasa con el tacto cuando le das giros a la sensación. Después de esto, créeme, no habrá pene que te parezca pequeño.

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