Seguro te has descubierto en pleno ajetreo erótico tratando de entender por qué todo eso que la gente jura que te llevará al éxtasis a ti no te está funcionando. ¿El mundo miente?

Hay pequeños secretos que si sabes aplicar, le darán un giro a la experiencia. Verás que no estabas loco, ni eres incapaz de sentir o –por el contrario- demasiado sensible o picky, sino que estaban errando la estrategia. ¿Listos para aplicarse?

1. La ‘dolorosa’ posición perruna
La fabulosa posición ‘de cuatro puntos’ o ‘perrito’, es perfecta para estimular la Zona G, es decir la porción de las paredes vaginales con mayor capacidad para sentir ya que topa con el cuerpo interior del clítoris. Dicha ‘cara’ de la vagina da hacia el ombligo. Por lo que al haber fricción del glande contra la misma hay mayor posibilidad de orgasmo por penetración. Es casi como estimular el clítoris por dentro.

Problema
Te resulta una postura dolorosa, sientes demasiada presión. Incluso una sensación de cólico. La razón es simple: cuando el pene presiona hacia la pared posterior de tu vagina en lugar de la pared anterior donde está la Zona G (recuerda que tu vagina es como un cono), irrita y presiona el colon; tus intestinos. Y, obvio, duele. Sucede por algo simple: desbalance de las pelvis. O sea, a tu chico le queda bajita tu cadera y su pene empuja hacia arriba el estímulo.

Aplica un truco
Coloca cojines o almohadones en tus rodillas de modo que los huesitos de tus pompis (isquiones) queden al nivel de sus huesos pélvicos. Al quedar su pene direccionado, dará justo en la zona.

2. Caricias que terminan en fricción
Los estímulos manuales son la mejor oportunidad para que él dé en el lugar exacto.

Problema
El asunto se pone tan intenso que termina por dolerte. Incluso desde el inicio. O lo estimula tanto que ya no sabes si estás sintiendo rico, o más bien, te arde.

Aplica un truco
Lubrica. Toda caricia ‘en seco’ se convierte en fricción e irritación. Si notas que la vulva no está perfectamente acuosa, utiliza unas gotas de Soft Lube®. Además a él le encantará la sensación cuando tal humedad se ponga en contacto con su pene.

3. Clittage desértico
El deslizamiento del pene entre los labios mayores es una gran oportunidad para que ambos genitales contacten en ese vaivén de pelvis durante la cual aún no hay penetración.

Problema
De nuevo, sientes mucha fricción, puedes quedar rozada.

Aplica un truco
Más lubricación. Si la necesitas para los estímulos manuales, ahora imagina cuánta más es requerida para que todo el tronco de su pene pueda ‘patinar’ sin problemas. Es casi un hecho que tu lubricación natural no será suficiente. Aplica lubricante artificial y verás que no querrás que se vaya de ahí.

4. Montada en el matadero
Las posiciones en las que te sientas o montas en su pelvis te permiten tener control sobre el ritmo y la intensidad. Además de sentirte poderosa.

Exhausta sobre la cama
Él recostado, tú perfecta y sexy montada en su cadera. Una clásica postura donde nada podría salir mal… ¿será?

Problema
Ya te veo, subiendo y bajando la cadera a toda velocidad. Pero aunque le pones todo el empeño, te tardas mucho en llegar al orgasmo. Terminas empapada en sudor y más cansada que si hubieras ido al crossfit.

Aplica un truco
Si estás montada sobre él, en la cama. O sea con las rodillas sobre el colchón, echa hacia atrás tu espalda elevando tu cadera, para que su pene estimule hacia arriba (la ya mencionada Zona G) y aprieta tus músculos como si aguantas la orina. No necesitas saltar sobre su cadera como rana porno, sólo dejar entrar y salir su pene lenta y suavemente. Masajearás su pene e impulsarás el orgasmo. ¿Te sigue costando? Toma una de sus manos y pídele que acaricie tu clítoris con el pulgar bien lubricado. ¿Ya lo lograste? Ahora sí, salta lo que quieras. Ya sabes que a él le gusta.

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