Por lo regular vemos a la vagina como un órgano enterizo el cual debe sentir ‘harto’ con la entrada y salida del pene a velocidades pornográficas. Pocas veces las mujeres trabajan en zonas específicas cuando se autoerotizan o bien, sus parejas masajean puntos específicos dentro del tracto vaginal.

Pues, en realidad y de acuerdo a diversas disciplinas como el Tao tenemos 12 anillos vaginales y quien realmente se ponga a trabajar en ellos, lo puede testificar. La vagina, se subdivide en 12 zonas, desde el vestíbulo hasta poco antes del cérvix. Imaginen un túnel rosa por el que caminan, cada dos o tres pasos sus paredes tienen ‘calidades’ diferentes. Lo mismo pasa con la vagina, se les llaman anillos por su forma. Al ejercitarse diariamente con Kegels, van desarrollando no sólo fortaleza en el suelo pélvico sino que van aprendiendo a movilizar dichos anillos y usarlos a voluntad. Yo puedo decirles que claramente siento cómo muevo tres de éstos (incluso puedes sentirlo si colocas una mano en el vientre, porque ya están tan fuertes que la contracción es  perceptible al tacto), el primero en casi la entrada, en el segundo tercio y en el siguiente. Obvio los más alejados del vestíbulo son los que requieren mucho entrenamiento. Y esto, la pareja puede sentirlo en el pene, justamente que presionas la base del tronco y dos zonas medias del cuerpo del pene. Este, claro es mi caso pero hay quienes logran desarrollar los 12, y pueden masajear un pene como si tocaran una flauta, en 12 puntos del tronco, hasta el glande. 

Ahora, en sentido ‘ejecutorio’ por así decirlo, el estar dotadas de dichos anillos nos proveen capacidades para percibir placer de manera gloriosa. Y ojo señores,  la cosa no es entrar y salir de la vagina y empujar frotando porque de este modo lo único que se logra es adormecer las pocas terminales nerviosas que hay ahí (si nos pusieran muchas nos morimos en un parto del dolor). Por desgracia es lo que casi todos hacen: entra-sale-entra-sale-más-más rápido-entra-sale-más- todavía mas rápido-se viene (él claro), y punto. Es como frotar con un dedo a velocidades altas la palma de la mano, se duerme, ¿o no? Bueno pues además de penetrar lentamente, leeento y salir leeento acompañados de giros de tornillo, para que el pene vaya estimulando poco a poco cada zona, hay que trabajarlas de manera independiente.

Los anillos se pueden ir descubriento al penetrar a diversas profundidades, manteniéndose en ese masaje hasta esa distancia, primero (como buen mexicano, nomás la puntita) o sea dejando que el glande masajee el primer anillo tras el vestíbulo, luego ir ligeramente más adentro y seguir entrando sólo hasta ahí, etc. También los pueden combinar, tal cual las penetraciones del Tao que ya habíamos puesto acá. O sea movimientos profundos, luego apenas en el primer tercio vaginal (donde está la mayoría de la sensibilidad, 3 a 6 cm ¿ven que el tamaño no importa?), y luego llegando hasta el fondo. Pero no dejando que todo el pene entre hasta ‘topar pared’ y saliendo y ya.

En los últimos años hay algunos investigadores que juran que están descubriendo el hilo negro porque encuentran zonas de la vagina que en estudios parecen más sensibles -y miren que esto ya lo habían descubierto hace milenios los taoístas- entonces dichos investigadores los denominan punto A, o Punto D, etc. cuando en realidad son estas zonas, los anillos, lo que pasa es que en occidente no se explora la genitalia femenina en términos de placer. La vagina incluso tiene puntos reflexológicos conectados con órganos como el hígado, el bazo, riñones, etc. que se pueden trabajar desde la vagina a través de masajes, pero eso lo dejaremos para después.

Por ahora ya tienen tarea, a solas por ejemplo al introducir un par de dedos o un dildo  a distintas profundidades, contrayendo paraque vean tanto la fuerza de su tracto como en qué puntos dan mayor presión (casi todas tenemos uno o dos anillos más fuertes que otros) y en pareja con diversas penetraciones e incluso masaje manual para ir descubriendo los anillos poco a poco. Venga

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