Cuando comenzamos un noviazgo y esa persona parecía una deidad cubierta de perfección, jamás imaginamos que algún día su simple voz podría producirnos repele. Sí, somos seres volubles. Algunos se lo ganaron pasito a paso, otros sólo perdieron el velo con que nuestro enamoramiento los cubrió y un día surgieron monstruosos. O bien, simple, cada uno evolucionó y nos convertimos en personas distintas que cuando nos enamoramos y ya no es sano estar juntos. La cosa es que necesitamos despedirlos de nuestra vida. Y a veces lo hacemos de las maneras menos… decentes. Sabemos que sus venganzas pudieran destazarnos. ¿Cómo calmar sus deseos de trapear con tus tripas? ¿Estás por decidir darle carpetazo? Primero lee esto.

Todos tenemos la pareja que creemos merecer. Y si crees que ya no mereces a la persona con quien estás, dilo de frente. No de manera textual pero todos necesitan y son dignos de recibir un gracias y un cierre de la relación.

Mentir para salir de ahí nunca es buena idea. Alegar confusión o necesidad de tiempo fuera, son tan clásicos que ya nadie se los cree. Póngase sus chones y sea honesto, mijo/mija. Le dolerá pero no tendrás que andar jugando al escondite.

Razon 1. La vida es un pañuelo, no te crees enemigos que después pueden reaparecer y en las circunstancias o situaciones que más deseas cuidar.

Razón 2. Toda pareja poseerá información valiosa que podrá usar en tu contra. Termina con honorabilidad y no mientas si no te gusta que te mientan. Ni por compasión. Las mentiras piadosas son más peligrosas que las verdades.

Razón 3. Al calor del truene la confianza depositada se puede ir por el caño, una persona herida puede olvidar toda ética, moral u honradez.

Razón 4. Tu ex te conoce sexualmente, el área donde más vulnerable está cualquier ser humano. Podrá regar por todos lados chismes sobre tu desempeño, cuerpo, deseos, expresiones y secretos.

Razón 5. La vida da muchas vueltas y al pasar el tiempo tus ex pueden terminar teniendo posiciones de poder sobre ti.

Razón 6. Y una de las más injustas. Si tienen hijos, los utilizará para chantajearte, crearles una imagen equivocada de ti y los lastimará porque pensará que así te lastima.

Razón 7. Terminar mal con alguien significa terminar mal con su familia y amigos. Si los aprecias no dejes la peor imagen para que te recuerden.

Razón 8. Si tienen negocios o trabajo en común, tu vida se puede convertir en un suplicio. Fomenta que haya una relación neutral al menos.

Razón 9. Un corazón roto es capaz de obsesionarse, no te compres un/a stalker que te haga solicitar una orden de restricción.

Razón 10. Porque simplemente debes aprender a respetar la integridad de todos.

 

Mi ex-tripador(a), casos que nos dejan bastantes moralejas

Historias que nos demuestran por qué cerrar una relación y más aún, con diplomacia, pueden evitarte infinidad de consecuencias.

  1. El terminador por entendimiento

Moisés, 26 años

‘Terminé’ con Erin frente a varios amigos en una reunión. Todos platicábamos sobre cosas que nunca nos habíamos atrevido a hacer. Yo –con algunos tragos encima- dije que nunca tenido el valor de  buscar a las chavas que en serio me gustaban y que siempre había andado con las que me caían de suerte pero que jamás había estado con alguna por la que muriera. Todos se quedaron callados y la vieron con lástima. Ella se paró de la  sala y se fue. No la busqué después, ni siquiera para despedirme. Duramos ocho meses.

La Venganza de Erin

Meses después estaba por graduarme y entré a un programa de training en una compañía. Me interesaba muchísimo. Ella aplicó también, íbamos en la misma Universidad. Estábamos en diferentes áreas pero que se relacionaban. Se dedicó a ponerme el pie, a hacer ver mal mi trabajo o mis decisiones. Nos mandaron juntos a un viaje de trabajo. Me sorprendió que me invitara a salir. Los dos habíamos tomado bastante y nos besamos. Cuando llegamos a la puerta de su cuarto (donde yo juraba que íbamos a tener sexo), me dijo nada más ‘Vete’ y cerró la puerta. Se empezó a reír y me dijo, entre bromas ‘Si quieres, ruega’. Y jugando, me quedé insistiendo en la puerta. Dije algunas frases vulgarsonas sobre lo que quería que hiciéramos y ella sólo decía ‘Ya te dije que te vayas’, pero yo pensaba que el juego seguía. Grabó mi voz con el celular, y se lo enseñó a nuestra jefa diciendo que a media noche había llegado a la puerta de su cuarto borracho, queriéndome meter. Cuando me mostraron la grabación, en efecto parecía que yo estaba presionándola. Nunca dijo que habíamos salido, que después del supuesto juego me dejó entrar y nos acostamos. Me acusaron de acoso. Obvio, me corrieron. Acababa de obtener mi puesto después del entrenamiento.

 

  1. La terminadora por omisión

Isabel, 29 años

Corté con Miguel porque me encantaba otro tipo. Y sí, quería poder tirarle la onda sin ‘estorbos’. Le dije que necesitaba tiempo para mí y todos los días insistía que volviéramos y yo acabé por gritarle que dejara de chin… (molestar) y que sólo necesitaba unos meses para estar sola. Fui muy grosera y no se lo merecía (en ese momento). Pero días después una amiga me etiquetó en una foto en Facebook en donde yo salía con este nuevo tipo, quien también estaba etiquetado.

La venganza de Miguel

Cuando éramos novios a veces nos escribíamos cositas cachondas por el whatsapp y él se dedicó toda la madrugada (mientras claro, yo dormía y no podría darme cuenta) a imprimir las pantallas con mis mensajes calenturientos y las subió como fotos etiquetándonos no sólo a mi nuevo novio y a mí, sino a mi familia, amigos y hasta gente con la que trabajo. Hizo memes con nuestras fotos, eran decenas de imágenes. Y puso cosas como ‘¿A ti también ya te hizo o dijo esto Isabel?’.

 

  1. El terminador virtual

José Luis

30 años

Anduve con Karina tres años. Al final las cosas estaban de lo peor, pero seguíamos. Decidí tomar un diplomado para chef en Vancouver y antes de irme le dejé una carta poder firmada para que pudiera hacerme algunos trámites que dejé pendientes. Allá me empecé a enamorar de una chica sueca a quien le dije que tenía novia. Pero por mail y teléfono seguía con Karina. Un día la sueca se enojó conmigo y me dijo que quería que cortara a mi novia. No me dio opción hasta que frente a ella le escribiera un mail para decirle que andaba con otra. Y lo hice.

 

La venganza de Karina

Al otro día con la culpa le llamé y le pedí perdón. Pero Karina me dijo que ya se lo sospechaba. Nos despedimos y yo en el momento no recordé lo de la carta poder hasta que unos días después me llamó mi hermana para preguntarme por qué quería vender mi camioneta. Le dije que no tenía idea de qué hablaba y me dijo que Karina había llegado a casa de mis papás con la carta poder a llevársela. Y me di cuenta que sólo había dejado la carta firmada con copia de mi identificación y nunca había escrito para qué podía usarla. Ella pudo redactar lo que se le dio la gana. Me quedé helado y llamé a Karina pero no me contestó, me volví loco mandándole mails, llamando a sus papás y tres días después ella me marcó. Había vendido legalmente la camioneta y se quedó con el dinero. Ahorré años para comprarla. Sabía que podía entrar en un pleito legal con ella pero no lo hice. Me dijo ‘Tómalo como una indemnización por los tres años que me hiciste tirar a la basura’.

Moraleja

Piensa con la cabeza, no con los genitales. Por buena, guapo o gran amante que resulte la novedad que se te ponga enfrente, no lastimes a quien compartió su vida contigo con tal de quedar bien y no perder sus favores sexuales.

Si estás lejos, al menos utiliza el teléfono y usa tu voz, no textees.

Y antes de terminar haz memoria de los asuntos legales o económicos que puede utilizar en su venganza.

Checa este vídeo en el que te doy claves para terminar de buena manera y evitarte futuras venganzas. Disfruta

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